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La disminución de vuelos internacionales en Venezuela fue mucho más que una noticia para algunos. Andreína Domingos iba a Ontario, Canadá, a visitar a su hermana. Ya tenía pasaje para viajar con United Airlines cuando, semanas antes de la fecha de partida, la empresa anunció que suspendería sus operaciones en el país.

Apenas se enteró llamó a la aerolínea y ésta reprogramó su fecha de viaje para unas semanas antes del día original.  Una vez en Ontario, compró pasaje para regresar al país con Avianca. Pero otra vez, la aerolínea con la que planeaba viajar paró sus operaciones en Venezuela. De nuevo, llamó a la empres aérea, la cual fijó el regreso para una semana después de la fecha pautada y por Copa Airlines.

Pero, a Chrislians Espinoza no le fue tan bien como a Andreína. Había comprado pasaje para viajar a Colombia con Avianca, partía el 15 de julio, un día antes de la suspensión de operaciones de la aerolínea en el país. En su caso, la empresa optó por devolverle el dinero a los viajeros.

Sin posibilidades de adquirir un nuevo boleto, dado el aumento de precios, Chrislians decidió ir a Colombia por vía terrestre; experiencia que narra con la emoción de quien se sabe sobreviviente de una situación riesgosa. Especialmente, cuando tuvo que cruzar por el “Paso Malo”, nombre que recibe una parte del trayecto por ser inseguro.

Andreína y Chrislians fueron víctimas de una medida de supervivencia de las aerolíneas internacionales ante las condiciones en las que operan en Venezuela, donde se han reducido significativamente la frecuencia de vuelos.

Para este miércoles, 9 de agosto, desde mediodía hasta medianoche, del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía salieron nueve vuelos de seis aerolíneas, entre ellas la venezolana Conviasa.  Los destinos eran: Miami, Santiago de Chile, Panamá, Santo Domingo, Bogotá y La Habana. Sólo recibieron dos vuelos: uno de Panamá y el otro de Santo Domingo.

En contraste, algunos de los países con menor desarrollo económico de la región tuvieron mayor entrada y salida de vuelos este miércoles. El Aeropuerto Internacional José Martí de La Havana, Cuba, recibió 13 vuelos provenientes de Estados Unidos, México, Panamá y Venezuela, mientras que desde sus pistas despegaron 19 aviones. Once aerolíneas extranjeras trabajaron, entre las que se cuenta la recién ida de tierras venezolanas Delta Airlines.

Del Aeropuerto Internacional Toussaint Louvertuve de Puerto Príncipe, Haití, partieron 11 aviones y llegaron otros 13. Nueve aerolíneas internacionales operaron en el lugar. Sólo un aeropuerto registró menos vuelos y aerolíneas: el Aeropuerto Internacional Viru Viru de Bolivia, donde cinco aviones salieron, otros cuatro llegaron y cuatro aerolíneas internacionales en funcionamiento.

La importante diferencia respecto de otros países de la región tiene su origen en el control de cambio implementado por la gestión chavista a partir del año 2003. Gracias a eso, las aerolíneas internacionales necesitan permiso del Estado para repatriar sus ganancias en divisas.

No obstante, en el año 2013 las autorizaciones no fueron suficientes para repatriar la totalidad de las ganancias. El Gobierno venezolano mantiene, incluso acumula, una deuda con las aerolíneas internacionales que, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus sigas en inglés), asciende a 3.800 millones de dólares.

La IATA solicitó al Departamento de Transporte de Estados Unidos, en septiembre de 2016, la inmunidad antimonopolio, que permite que las aerolíneas tomen decisiones que garanticen la conectividad de Venezuela con el resto del mundo.

Pero, para la fecha que se se hizo esta solicitud ya algunas aerolíneas extranjeras habían cesado sus operaciones en el país, como fue el caso de Lufthansa. Las que continuaron prestando servicios se apegaron a la solicitud de la IATA y redujeron sus operaciones mientras persistía la coyuntura con el Gobierno venezolano.

Actualmente, 11 aerolíneas internacionales de 22 continúan operando en el país. Para el año 2016, la conectividad de Venezuela se redujo 61% desde su máximo en el 2013, según datos de la IATA.

Los retiros más recientes corresponden a Aerolíneas Argentinas, que cesará sus operaciones este sábado 12 de agosto, y Delta Airlines, que tendrá su último despegue el 16 de septiembre. Otras han tomado medidas para garantizar su seguridad durante su paso por el país, como acordó este jueves, 10 de agosto,  Air Europa para que su tripulación no pernocte en el país.

Respecto a la disminución de vuelos internacionales, Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV), afirmó ,durante una entrevista con César Miguel Rondón, que la cantidad de asientos disponibles de vuelos internacionales a la semana se ha reducido dramáticamente:  en el año 2013 había 57.105 asientos semanales disponibles, mientras que en el segundo semestre de 2017 hay apenas 19.377 asientos. Entre las causas no sólo se cuenta la retirada de varias aerolíneas, sino también el aumento de precios de los boletos. Según Figuera, Venezuela tiene los vuelos más caros del continente, dada la poca oferta.

Aclaró que el mercado turístico del país se mantiene prácticamente a partir de nacionales que vienen a Venezuela y comentó que, para los próximos meses, no cree que se vaya a contraer más la conectividad.

Jesús Irausquín, presidente del Consejo Superior de Turismo de Venezuela (Conseturismo), dijo sentirse alarmado por la situación de aislamiento en el que está quedando Venezuela. “Nos tiene que llamar a una profunda reflexión, especialmente a las autoridades nacionales de buscar las causales de las acciones de estas empresas (las aerolíneas). Estamos perdiendo nuestra conectividad con el mundo”, declaró a Efecto Cocuyo.

Informó que Conseturismo está organizando reuniones con el sector de líneas aéreas y turismo para buscar soluciones y adelanta contactos con los entes del Estado.

“Si no se buscan los correctivos vamos a ir empeorando. Por eso es la declaración de emergencia, que hay que hacer de manera muy seria, porque no es fácil que las líneas aéreas se hayan ido del país; no hay que tomarlo a la ligera. Eso es nefasto para la economía. Es castigar al venezolano en su propio país”, concluyó

Fuente: Efecto Cocuyo

Fecha: 11 de agosto de 2017

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