Los hijos de esta tierra bendita con nombre de mujer y alma de guerreros, dimos esta semana una nueva demostración de nuestra profunda convicción democrática, y con pasos firmes vamos avanzando.

La emoción que vimos y vivimos en las calles de nuestra Venezuela durante la recolección de firmas para solicitar formalmente el Revocatorio, avivó el entusiasmo de nuestro valeroso pueblo y confirmó la certeza de que cuando nos unimos, convertimos nuestra voluntad en una fuerza indetenible.

Según el reglamento que creó el CNE en 2007, necesitábamos recoger 195.721 firmas -el 1% del padrón electoral- para impulsar el Referendo Revocatorio, pero gracias a la participación espontánea de nuestro pueblo, logramos más de 1.500.000 firmas; ocho veces más que las requeridas por el Poder Electoral. Como lo dijimos, en horas cumplimos la meta, en horas multiplicamos la meta, en horas recogimos ocho veces más la meta de las firmas requeridas.

Tremenda lección la que te dio nuestro pueblo Maduro. Si antes tenías miedo, ahora debes estar aterrorizado, porque comprobaste en cuestión de horas, que el Bravo Pueblo está decidido a revocarte.

Nuestro noble pueblo hizo valer, más que nunca, una frase que nos identifica como país, porque el Bravo Pueblo, como dice nuestro himno nacional, decidió lanzar el yugo de un gobierno incapaz, nefasto y corrupto, para restearse de frente con el futuro, con la esperanza, con el cambio, y eso se logra con el Revocatorio. El Revocatorio es para convertir a nuestra Venezuela en el país de las oportunidades.

Sabemos que mucha gente quiere seguir firmando, pero recuerden que esto es un primerísimo paso para impulsar el Revocatorio. Todavía no hemos llegado al paso que permite la convocatoria que se necesita para ponerle fecha a la consulta electoral. Estamos en la etapa que se inventó el CNE de recolectar el 1% de las firmas para hacer la solicitud formal del Revocatorio. Esta etapa la cumplimos y de sobra. Ahora necesitamos abocarnos al proceso de auditoría y verificación interna para llevar las firmas al CNE.

El próximo paso es la validación de las firmas ante el CNE. Una vez entregadas las firmas el CNE tiene cinco días continuos para llamar a los venezolanos a la validación de las firmas y para ello va a establecer unos centros según las zonas de votación. Todo el que firmó deberá ir a validar su firma, la fecha en que esto se hará la estaremos anunciando cuando llegue el momento.

Después de esto vendrá la etapa de la recolección del 20% de las firmas que sí establece la Constitución y con las que finalmente se convocará el Referendo Revocatorio. Tenemos que mantener claros los objetivos y seguir uno a uno los pasos. No estamos improvisando, el tiempo de la improvisación hace rato quedó atrás. Debemos remar unidos hasta lograr que se fije la fecha del Revocatorio.

Si quienes están al frente de los poderes del Estado tuvieran consciencia, entenderían que cerrarle la vía al Revocatorio es echarle gasolina a la candela. Venezuela es una bomba de tiempo y la salida de la crisis pasa por una consulta electoral, 80% de los venezolanos quiere cambio y el 70% de nuestro pueblo ve al Revocatorio como el método ideal para lograr la sustitución política que, obviamente, implica un cambio de gobierno, como única vía para salir de la crisis.

En horas recogimos lo que podíamos recoger en 30 días, esa es una señal clara señores del gobierno. Y es bueno que lo sepas Maduro, estamos preparados, física y mentalmente, para superar todas las alcabalas que nos pongas. Por más que intentes acortar las semanas decretando días no laborables bajo la excusa del ahorro de energía, haremos que nuestra Constitución no sea letra muerta, nuestra Constitución es letra viva, y el Poder Electoral tiene que garantizar los derechos políticos de los venezolanos, los derechos políticos están dentro de los derechos humanos y no hay días libres que valgan ante eso. Tanto que hablaban del paro y quien está paralizando al país es Maduro y su gobierno de improvisados.

Este gobierno, que se autodefine como “obrerista”, conspira permanentemente en contra de la tranquilidad y seguridad de nuestro más valioso recurso, que es el talento humano. Por culpa de las continuas improvisaciones de este gobierno corrupto al que solo le importa mantenerse anclado en el poder, nuestros trabajadores no tienen nada que celebrar este domingo 1° de mayo, porque el dinero no alcanza ni siquiera para cubrir la primera necesidad básica que tenemos, el alimento. Lamentablemente, por lo menos 3 millones de venezolanos solo alcanzan a comer dos veces al día.

La canasta básica alimentaria llegó en marzo a 142.853,20, esto significa que en comparación con marzo de 2015 hubo un incremento del 582,9%. Actualmente se requieren 12,3 salarios mínimos para poder cubrirla. Y el escenario inflacionario es aún más complejo, porque la diferencia entre los precios controlados por el gobierno y los precios de mercado es de 1.892,27%. A este desastre nos condujeron esos a quienes nuestro pueblo llama los enchufados, por defender un modelo económico atrasado, que destruyó el aparato productivo nacional.

Aunque la crisis nos esté golpeando con más fuerza que nunca, debemos mantener firme nuestra esperanza de que juntos podemos sacar al país adelante. Los venezolanos somos del tamaño del compromiso que tengamos delante. Lo hemos demostrado a lo largo de nuestra historia y estamos seguros que lo seguiremos demostrando.

Debemos ser consecuentes con nuestros objetivos. No hay atajos, ni varitas mágicas en este camino hacia el rescate de nuestro país, pero con confianza, optimismo, organización y unión, materializaremos el sueño de vivir en una patria distinta, donde comer bien, ganar bien y dormir tranquilos, sean una realidad.

Reitero mi enorme agradecimiento con todas las personas que, entusiasmadas, salieron a firmar, a todos los voluntarios que trabajaron para hacer posible este proceso, a todos los partidos que se sumaron, a toda la militancia activada para alcanzar y sobrepasar la meta… Ustedes son la fuerza que impulsa el cambio y unidos lograremos construir esa Venezuela que tanto soñamos.

Y hoy día del trabajador, le digo a todos los venezolanos, que pronto tendremos esa Venezuela de oportunidades, que les permitirá construir para sus hijos un futuro de progreso.

¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela y a todos nuestros trabajadores en su día!

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