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En lo que va de año 2018, ha habido en nuestra Venezuela al menos 220 protestas. Una demostración de la gravedad de la crisis que estamos viviendo y que afecta fundamentalmente a nuestro pueblo más necesitado, ¡al más pobre!.

Como consecuencia de esas manifestaciones de descontento, 31 % de las cuales ha terminado en saqueo, al menos siete personas han muerto, cuatro de ellas el jueves pasado en Mérida, y varias han resultado heridas. Lo que ha ocurrido esta semana, en algunas zonas del país, como la matanza de 300 reses en Mérida es, lo menos, dantesca.

La situación es sumamente delicada y ¿cuál es la respuesta de Maduro? Acusar de la violencia a quienes queremos cambio.

Una vez más, quien es responsable de las políticas económicas del país y tiene el control de todas las instituciones, se lava las manos y evade cualquier responsabilidad ante la peor crisis económica y social que ha vivido nuestro pueblo en la historia de Venezuela.

El principal responsable del saqueo a los supermercados, porque no tiene otro nombre la imposición de descuentos abruptos a los comercios con la supervisión del Sundee, busca culpables para justificar los nefastos resultados de sus propios actos.

Aunque no lo reconocen, Maduro y su entorno tienen muy claro que el pueblo está pasando hambre, saben que en este año que apenas comienza, 130 mil niños están en riesgo de morir por desnutrición. Saben que con los saqueos destruyen la empresa y el empleo y generan más desabastecimiento y más hambre. ¡LO SABEN, PERO NO LES IMPORTA!

Al contrario, todo lo que hacen tiene como fin quedarse en el poder a costa de la ruina total del país.

Todas las acciones de este gobierno están pensadas y van en contra suya mi estimado lector y de su familia. La hiperinflación que estamos viviendo, que supera el 2.600% y que podría escalar a 10.000%, no se acaba con medidas efectistas, con más controles y destruyendo lo que queda de nuestro sector productivo y comercial.

Es cierto que el pueblo está desesperado y lo que se está viviendo es hambre, no guarimba, pero el saqueo no se justifica, es un delito y sólo agravará la situación. Esto ya lo hemos vivido y no podemos permitir que se repita. Si las cosas siguen por el camino que quiere Maduro será pan para hoy y todavía más hambre para mañana.

El gobierno busca la ruina para sostenerse en el poder sobre la resignación de los venezolanos.

Si Maduro fuera médico, usted le entrega un paciente y se muere, si no, mire cómo está Venezuela. Si el objetivo era arruinar al país, Maduro y su cúpula deben sentirse profundamente orgullosos con estos resultados. Son ellos los culpables de este desastre, no el país trabajador que a fuerza de sudor se ha mantenido apostando por nuestra amada tierra y especialmente por su gente.

El gobierno, de manera irresponsable, está jugando a una explosión social. Lo hemos dicho antes y lo repetimos hoy. Buscar un estallido es una locura y hay que evitarlo a toda costa. Si es a eso lo que busca Maduro, hay que trancarle el juego.

Tenemos la responsabilidad de hacer que quienes todavía defienden este desastre abran los ojos. La hiperinflación, el desabastecimiento, la desnutrición, las familias divididas por una migración cada vez más acentuada, nos está afectando a todos. Apoyar a Maduro es apoyar al causante de la destrucción de nuestro país.

Hay que tener la madurez para saber leer el momento que vive el país y tomar las decisiones que los venezolanos están esperando.

Si algo he podido recoger estos días en mi contacto con el pueblo, para quien sigo trabajando como ciudadano, es que el peor enemigo que tenemos es la resignación que está promoviendo el régimen.

Si el país se resigna, este señor, sin tener los votos y el apoyo popular, se mantiene en el poder.

Quienes queremos el cambio hemos puesto sobre la mesa propuestas, porque no podemos quedarnos sólo en la crítica. Es imprescindible eliminar el control de cambio y con él la corrupción que propicia. Hay que parar la emisión de dinero para financiar el déficit y refinanciar la deuda para que los dólares que entran, en lugar de irse a pagar compromisos, se dediquen a la economía interna.

Pero ninguno de estos planteamientos podrá avanzar y tener resultados con este gobierno. ¡No tengan duda! Para cambiar esto hay que cambiar el gobierno y este año, según nuestra Constitución, llegó su vencimiento.

Es por eso que, responsablemente, reitero que no podemos perder tiempo. Este es año de elecciones presidenciales y de nosotros depende parar estos años de destrucción. Si, reitero que depende de nosotros los venezolanos, ¡otra vez!.

Está en proceso la búsqueda de condiciones para que sea el pueblo el que decida y no Maduro y su cúpula. Mientras eso se logra, los que queremos cambio tenemos que poner una fecha para decidir quién va a ir a la elección presidencial.

Tenemos que rescatar el voto porque la inmensa mayoría de los venezolanos quiere ese camino. Así lo demuestran las encuestas: 80% quiere participar en elecciones presidenciales y por ellos tenemos que recuperar los procesos democráticos.

Como dijo Bolívar, ¡unámonos y seremos invencibles! Hay que unirse y hacer que este año se cierre la etapa más oscura de nuestra historia. Maduro no nos robará la esperanza de tener una nueva Venezuela próspera.

Que Dios nos ilumine el camino y nos dé a los venezolanos la fuerza, la esperanza y la convicción de que juntos sacaremos a nuestra Venezuela adelante. ¡Te lo pedimos Divina Pastora hoy en tú día! ¡Amén!

Seguimos.

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