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En este 2017 a los venezolanos nos corresponde en el medio de la peor crisis de nuestra historia, remar todos unidos para recuperar la democracia que se robó un grupo enquistado en el  poder. Es nuestra obligación como hijos de la tierra de Bolívar devolverle la vigencia a la Constitución, lo que permitirá la ansiada solución que aspira la mayoría.

Tenemos que construir un nuevo futuro para Venezuela. Este debe ser el año en el que el pueblo asuma el protagonismo de su historia, a través del arma que tenemos los demócratas, el voto.

¿Cómo debemos enfrentar a un gobierno autoritario que no quiere contarse y que tiene secuestrados todos los poderes? Luchando todos  unidos. Urge que salvemos la Constitución, que salvemos a nuestra Venezuela.

Es inaceptable que en uno de los países más ricos del mundo, por su cantidad de petróleo, de gas, de oro, de talento humano, haya cada vez más venezolanos hurgando entre la basura para saciar el hambre.

Esta realidad que vivimos los venezolanos no puede continuar. La crisis es dramática y no admite medias tintas. Somos el país con la inflación y la escasez más alta del mundo y por si eso no fuera poco, somos el segundo país más violento de la tierra.

Los responsables de este desastre están a la vista de todos. Maduro y su camarilla, son las caras visibles de un Estado corrupto y cada día más señalado de vínculos con el narcotráfico. Son los rostros de la crisis, del desastre que padecemos todos. De las colas para comprar alimentos, de la pérdida de vidas por la falta de medicinas y de una violencia desbordada que está acabando con el futuro del país, porque son los jóvenes quienes más pierden la vida en las calles, muchas veces por el robo de un teléfono o un par de zapatos.

Le preguntamos a quienes votaban por el oficialismo o todavía le dan su voto, ¿están de acuerdo que la poca comida que hay pase por un filtro político para entregarse? ¿cuánto más están dispuestos a soportar la destrucción del país? Estamos seguros que la respuesta a esas preguntas es una profunda rabia, una frustración que los invade todos los días y que debemos saber canalizar.

Ya Venezuela no se divide en dos mitades. Somos un solo país lastimado y maltratado. Somos una sola patria que sobrevive a las violaciones de sus garantías más genuinas.

Somos un solo país que clama cambio y que no soporta ver más como un grupito corrupto que se creen los dueños de Venezuela pretende imponer su agenda y atornillarse en el poder. Quieren perpetuarse allí y están dispuestos a lo que sea para cumplir su objetivo.

El 80% del país está plenamente consciente de la situación que enfrentamos y le vuelvo a preguntar a mi querido pueblo: ¿vamos a seguir soportando todas las desgracias que padecemos por un único responsable?

Bien dijo un dramaturgo y poeta francés que sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria, más cuando estamos convencidos de que hay que echar el resto para defender lo poquito que aún nos queda en nuestra Venezuela, y eso debemos hacerlo todos juntos.

Hoy más que nunca debe quedar completamente claro que el pueblo venezolano es el dueño de la democracia y sólo el pueblo organizado y movilizado puede rescatarla. En el pueblo reside la soberanía. El pueblo tiene el derecho a votar y a decidir su futuro, y la Constitución nos muestra los caminos para ello.

Querido pueblo, hay que rescatar la constitucionalidad. Estamos todos obligados a hacer desde cada uno de los escenarios que manejamos, nuestro mayor esfuerzo para recuperar la senda democrática en Venezuela.

No podemos permitir que un pequeño grupo en el poder impida, al margen de la legalidad, el cambio que quiere más del 80% de los venezolanos. No cabe duda que quienes pensamos distinto somos un estorbo para  este régimen. Ellos intentan meternos en un carril fracasado que conduce a la destrucción y no lo podemos permitir.

Insistimos en que tenemos que constituir un gran movimiento de rescate a la Constitución y a los derechos que los venezolanos tenemos a la alimentación, salud y educación.
La lucha por el cambio seguirá siendo pacífica, electoral, democrática y constitucional, pero con la fuerza y expresión de nuestro pueblo.

En esta lucha por la recuperación de nuestra democracia cabemos todos, los que creyeron alguna vez en la revolución, los independientes y quienes siempre hemos adversado este modelo fracasado.

Debemos entender que en esta lucha no hay ningún Mesías y que todos somos protagonistas. Es imposible que recuperar la democracia radique en un solo hombre o en un grupo de ellos. En esta lucha que tenemos que dar, todos somos importantes y todos somos necesarios. Ganaremos con estrategia y todos debemos poner nuestro granito de arena.

Nicolás Maduro está fuera de la Constitución y eso le debe quedar claro a los integrantes de nuestra Fuerza Armada. Ustedes en especial deben recordar siempre que son los garantes de la Constitución y  de que ese pacto de convivencia  se cumpla.

Quienes tenemos responsabilidad política estamos en la obligación de acompañar al pueblo en su sufrimiento diario, pero sobre todo debemos impulsar la búsqueda de las soluciones. Debemos respaldar la activación de todos los procesos constitucionales que permitan el rescate de la democracia y la solución a la crisis.

Mantengamos fuerte el espíritu y esperanzado el corazón. ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela y nos guíe por el camino del bien!

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