Año nuevo, sueldo nuevo y precios de infarto. Así se de la da bienvenida al 2018. Un año en el que según los economistas la inflación podría crecer entre 35 y 40 veces en comparación con el 2017, que cerró alrededor de 3.000%.

Con precios que diariamente se aceleran, la economía venezolana entró formalmente en una espiral hiperinflacionaria, prueba de ello, lo constatan los consumidores en sus recorridos por mercados populares y cadenas de supermercados.

El asombro de los venezolanos frente a los precios es palpable, y es que no hay bolsillo que pueda con el incremento de los productos de la Canasta Alimentaria. Las proteínas animales como el caso del pollo y la carne, superan los Bs 200.000 el kilo, lo que se traduce prácticamente en un sueldo mínimo que pasó de Bs  177.507 a Bs 248.510.

Si a esto le sumamos, el costo de los vegetales, indispensables en la cocina venezolana, ni sumando el sueldo básico con el bono de alimentación que pasó de Bs 279.000 a Bs 549.000, alcanza.

En este caso se toma de ejemplo 7 ingredientes básicos para sofritos y ensaladas: cebolla, tomate, ajo, pimentón, calabacín, zanahoria y papa, todos con un alza en los precios.

Para el día 5 de enero, adquirir un kilo de estos productos en el mercado de San Martín, representaba Bs 1.124.000, y es que mientras el kilo de cebolla que en diciembre se conseguíaen Bs 60.000 ahora está en Bs 180.000, el tomate se consigue en Bs 24.000, el kilo de zanahoria está entre Bs 70.000 y 90.000, mientras que el kilo de papa en Bs 25.000. En cuanto al kilo de calabacín se ubica en Bs 25.000, pimentón Bs 200.000 y el ajo en Bs 600.000, siendo éste el más costoso.

Con estos precios, que no se diferencian mucho de los que se consiguen en cadenas de supermercados, los venezolanos han optado por adquirir justo lo necesario para la semana. Las compras se traducen a cuatro tomates, dos cebollas y zanahorias, todo reducido a fin de rendir los ingresos.

Prensa Henrique Capriles

07/01/2018

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