Ya no solo se ven jóvenes de entre 13 y 17 años trabajando en la calle, ya hay niños de 6 años con sus hermanitos más pequeños y adolescentes de 15 con bebés en brazos.

Colectores, ayudantes domésticos, vendedores ambulantes. La crisis económica y social que vive el país ha obligado a los más jóvenes a buscar oficio: todos los miembros del hogar necesitan poner algo en la mesa.

El trabajo a temprana edad es una realidad. Por comida dejan el hogar y la escuela. Los que no tienen otra opción con qué rebuscarse caen en la mendicidad y de ahí, el paso es más corto para incurrir en el delito o decantarse por la prostitución.

Además, ya no solo se ven jóvenes de 13 a 17 años deambulando, hay niños de 6 años con sus hermanitos más pequeños y adolescentes de 15 hasta con bebés en brazos.

La Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los gobiernos a proteger a los jóvenes menores de 18 años de la explotación laboral, de la exposición a trabajos peligrosos y del trabajo que pueda interferir con la educación.

La ausencia de estadísticas oficiales que revelen la situación actual, no solo invisibiliza el tema, sino que favorece la no aplicación de planes y programas que prevengan la situación.

En zonas del municipio Libertador como Bellas Artes, Quinta Crespo, El Paraíso, Chacaíto, La Bandera, La Hoyada y las avenidas Andrés Bello, Libertador, Baralt y Casanova se observan niños, a cualquier hora del día, deambulando y metidos en oficios que los alejan del sistema escolar.

De acuerdo con el control de las escuelas de Fe y Alegría en el occidente del país, al 18 de enero se había reportado hasta 70 % de ausentismo escolar y Fausto Romeo, presidente de la Asociación de Institutos Educativos Privados, estima que la asistencia a clases solo llega a 60%.

A los niños se les ve vendiendo bolsas de pan que les consiguen los adultos, caleteando bultos, en puestos de verduras tras los mostradores, en los puntos donde alquilan teléfonos o venden café. Los más grandecitos, de más de 12 años, se suben a las unidades, incluso con sus uniformes, y hacen trabajo de colectores.

60% de los universitarios abandonan los estudios

La mitad de quienes se gradúan de bachiller nunca ingresan a una universidad, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2017. Solo 416.000 estudiantes logran culminar la instrucción superior.

De una población de 1,6 millones de personas de entre 18 y 24 años de edad que asiste a algún centro de enseñanza superior solo 416.000 logran graduarse, aseguró Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.

Del reducido grupo que logra matricularse para iniciar su formación universitaria, 60% abandona las aulas para incorporarse al mercado laboral y contribuir con los gastos del hogar. El alto costo de la vida y los factores que alteran la cotidianidad son, a juicio de la socióloga, los factores que amenazan la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo.

La especialista indicó que de 4,2 millones de adolescentes que terminan la educación media, 2,1 millones no ingresan a la universidad y otras 500.000 que son aceptados no la inician o la abandonan rápidamente. “La tasa de desocupación de nuestros jóvenes duplica al índice de desocupación de la población general”, dijo.

Con información de Crónica Uno y El Nacional
26/02/2018

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