Venezuela está a la cabeza de 55 países en la proporción de casos de malaria capturados por el sistema de vigilancia en 2016, de acuerdo con el Reporte Mundial de Malaria difundido este jueves por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este detalla que el año pasado 91 países reportaron un total de 216 millones de casos de malaria, un aumento de 5 millones de casos respecto del año anterior.

En el continente americano, Venezuela, que atraviesa una “crisis humanitaria en curso” -según reconoció la OMS- desplazó a Brasil como el mayor contribuyente a la carga de la malaria en las Américas “y los casos informados en 2016 fueron los más altos en la historia del país”.

La investigación detalla que la tasa de incidencia de malaria a nivel mundial disminuyó 18% de 2010 a 2016; pero específicamente entre 2014 y 2016, la tasa de incidencia de casos de malaria se mantuvo sin cambios a nivel mundial y aumentó en todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), excepto en Europa.

El mayor aumento porcentual en este periodo se produjo en la región de las Américas, donde la incidencia de la malaria comenzó a aumentar en 2013, en gran parte debido a los aumentos en Brasil y Venezuela.

Entre los 55 países en los que se estimó la carga de la malaria, la proporción de casos notificados por los sistemas de vigilancia fue más baja en Gabón (8%) y más alta en la República Bolivariana de Venezuela (84%). Estos países, indica el informe, representan más del 90% de la carga mundial de malaria. “Priorizar las inversiones en vigilancia en estos países generará un rendimiento sustancial en la optimización de los recursos y un seguimiento preciso del progreso”.

El Programa Mundial contra la Malaria, en colaboración con el Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, presta mucha atención a la situación de la enfermedad en entornos complejos y facilita la respuesta, destacó. La organización incluye a Venezuela en un reducido grupo junto a Nigeria (Estado de Borno), Sudán del Sur y Yemen a los que apoya en respuestas de emergencia a la malaria.

En estos, puntualiza, “las crisis humanitarias en curso plantean graves riesgos para la salud”.

Venezuela destrona a Brasil

La OMS resaltó que, históricamente, Venezuela ha servido como modelo para la erradicación de la malaria en las Américas, con su región norte declarada libre de malaria por la OMS en 1961.

Sin embargo, explica que tras las recientes crisis políticas y económicas, la malaria ha aumentado anualmente desde 2008. “Entre 2015 y 2016, los casos notificados aumentaron en más del 76% (de 136.402 a 240.613), y el país superó a Brasil como el mayor contribuyente a la carga de la malaria en las Américas, y los casos informados en 2016 fueron los más altos en la historia del país”.

La organización explicó que el problema de la malaria en Venezuela es focal y se concentra en el estado de Bolívar (74% de los casos), que limita con Guyana y Brasil. “Las áreas más afectadas son aquellas donde ocurre la extracción de oro; la población de estas áreas ha aumentado en los últimos tiempos debido a las duras condiciones económicas. Los mineros no están legalmente registrados, y la mayoría de los asentamientos son informales y difíciles de alcanzar”.

Alrededor del 40% de todos los casos en Venezuela fueron reportados en mineros, precisó la OMS, que detalla que la mayoría de los casos corresponden a paludismo por Plasmodium vivax, con solo un 25% de casos de falciparum. Sin embargo, reconoce que la malaria se ha extendido gradualmente a otras áreas, incluidas algunas que anteriormente se declararon libres de malaria.

“Aunque el tratamiento de la malaria es gratuito en el sector de la salud pública, la disponibilidad de medicamentos antipalúdicos se ha reducido. El número de personas protegidas ha disminuido significativamente, de más de 2,7 millones de personas en 2015 a alrededor de 30.000 personas en 2016”.

Explican que los mosquiteros tratados con insecticidas fueron utilizados solo por una pequeña proporción de la población porque no se les consideró como la principal intervención de control de vectores.

El reporte de la OMS es de 240.613 casos de malaria en Venezuela en 2016, y esto representa cerca del 84% del número total de casos a nivel mundial; y si de esta cifra nacional, el 74% pertenecen al estado Bolívar (178.054 casos), quiere decir entonces que el 62,16% de los casos globales están concentrados en esta entidad.

Insuficiencia de recursos, la mayor amenaza

Tras el revés en los avances en el control de la malaria, la OMS indicó que los factores que pueden haber contribuido a la reversión del progreso reciente en muchos países incluyen la financiación inadecuada, la implementación ineficiente de intervenciones, conflictos y otras crisis, y patrones climáticos anómalos.
“Muchos países de alta carga pero de bajos ingresos informaron haber reducido el financiamiento per cápita para la población en riesgo de malaria. Las situaciones complejas en el norte de Nigeria, Sudán del Sur, Venezuela y Yemen han dado como resultado la interrupción de los servicios y el aumento de la carga de la malaria”.

A juicio de la organización, la insuficiencia de recursos sigue siendo la mayor amenaza para los logros que el mundo ha logrado hasta ahora en la lucha contra la malaria.

Pésimo rendimiento de Venezuela en Programa Antimalárico

La Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional cuestionó los resultados del Programa Antimalárico del país con datos presentados en el informe.

Detalló que la población protegida mediante rociamiento intradomiciliario de insecticidas residuales bajó de 4 millones 189 mil habitantes en 2014 a 2 millones 700 mil habitantes en 2015. Mientras que en 2016 solo 30.090 personas fueron protegidas; una caída de 98,9% de la población protegida entre 2015 y 2016.

Las coberturas de rociamiento en 2014 fueron de 40%; en 2015, de 26% y en 2016 menos de 1%.

Apuntan, además, que en 2010 se entregaron 30 mil mosquiteros impregnados en insecticida. En 2015, solo se entregaron 300. En 2016 se reanudó la distribución con 80 mil unidades, “una cantidad muy pequeña para una población en riesgo muy elevada”.
Entretanto, la utilización de pruebas rápidas de diagnóstico se introdujo tardíamente, a partir de 2016.

Publicado por Correo del Caroni
02/12/2017

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