La situación impulsó a los trabajadores zulianos a protestar ayer en la avenida El Milagro a la altura del sector Santa Rosa de Agua, donde usaron consignas en exigencia a los despachos: «Si no hay despacho, no hay trabajo».

Andri Suárez, propietario de Víveres Nino, denunció que las panaderías como Alimer, Doña Tere, Víveres Nino y Gran Automercado del Norte e Industrial Norte están por cerrar sus puertas, porque el despacho de harina de trigo no lo reciben desde hace un año.

Señaló que a pesar de poseer código registrado y toda la documentación reglamentaría no reciben distribución a precios regulados del trigo panadero, y deben comprar la harina proveniente de Colombia a precios elevados, lo que encarece el producto y no permite la manutención de los trabajadores.

«Hace un año comenzamos comprando el saco de harina de trigo colombiano a 20 mil bolívares, hoy está en 300 mil bolívares, es muy costoso y además tendríamos que vender el pan a un alto precio para poder recuperar la inversión», por lo que exigió a la Gobernación del Zulia, una distribución equitativa.

Usan entre uno a dos sacos al día

Cada panadería afectada utiliza entre uno o dos sacos al día. No están fabricando variedades solamente el necesario. Cada saco contiene 50 kilos de harina de trigo, de cuya cantidad cada tres panificadores pueden elaborar entre mil 300 a mil 800 panes.

«Desde la Gobernación del Zulia, solo distribuyen a precios preferenciales a las grandes cadenas de supermercados y panaderías, que a su vez lo utilizan para elaborar mayormente delicateses, mientras que las panaderías que representamos preparan el pan diario para la comunidad de menos recursos», afirmó Andri Suárez.

También expresó que los pequeños comerciantes dedicados a este oficio están uniendo fuerzas, porque aseguró que el gremio que abarca las grandes panaderías no los están tomando en cuenta.

Efectivos militares arribaron a la protesta de los trabajadores, para que levantaran la acción de calle, que por corto tiempo obstaculizó el tráfico vehicular. El sector espera una respuesta por parte del Gobierno regional, quien-aseguran-tiene el conocimiento del problema del despacho.

Andri Suárez puntualizó que están sobreviviendo con la poca harina de trigo que les queda en la bodega. «En cualquier momento le damos la mala noticia a nuestros trabajadores de que debemos cerrar los negocios, y no queremos llegar a eso».

Con información de: Informe 21

Fecha: 21 de junio de 2017

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