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La educación venezolana atraviesa por una de sus momentos más sombríos, con una reducción alarmante de la inscripción desde básica hasta universitaria. Centros educativos sin las mínimas condiciones óptimas para recibir clases. Agréguele la pérdida de la calidad, no solo por los pensa de estudios, sino también por el poco incentivo económico y moral que reciben los educadores. A eso se le suma que en sitios como la Unefa Lara a los estudiantes se les prepara para entrenarse a disparar.

Pero si lo que ocurre en términos de nivel de calidad y deserción escolar, ya es para que el Gobierno tome medidas urgentes, lo que está sucediendo en la Universidad de la Fuerza Armada (Unefa) del estado Lara, ha traído miles de interrogantes.

A los jóvenes estudiantes de la Unefa, así como los del “Frente Francisco de Miranda”, los preparan para llevarlos al Polígono de tiro a recibir entrenamiento para darles entrenamiento de combate militar, enseñarles a disparar y conocer sobre armas de fuego.

Les están haciendo énfasis en que ellos forman parte de la Milicia Bolivariana para defender la patria de los enemigos de la Revolución. A los docentes de Defensa Integral les están ofreciendo beneficios que obtendrían a través de la nueva gobernadora del estado Lara, almirante en Jefe Carmen Meléndez.

Uno de los estudiantes comentó que les han insistido en hablarles de la posibilidad de una segunda “batalla de Santa Inés”, que hasta el momento desconocen en qué consiste, pero donde ellos tendrán un rol importante.

Uno de los mensajes que se cruzan entre subalternos y superiores, reza:

“¡Zamora y Chávez Viven! Buenos días, con el permiso de mis superiores, para informar que hoy se continua con las actividades en materia de Defensa Integral, dirigidas a los estudiantes de las carreras de Administración Gestión Municipal, Economía Social y Enfermería del Núcleo Lara del CINU II-2017, la cual es impartida por el Batallón de Milicia Territorial de Empleo General Ayamanes 1321 perteneciente a la ADI 132 Arichuna adscrita a la Milicia Nacional Bolivariana. Lugar: Casa del Proletariado”.

Otro de los mensajes, de la semana pasada, dice así: “Buenos días compañeros, cumpliendo instrucciones de la Decano, Defensa Integral Núcleo Lara, informo que este próximo sábado 4 de noviembre, se estará ejecutando concentración en el Fuerte Terepaima, con el personal de estudiantes del 8vo semestre, con el fin de recibir ejercicio prácticas de tiro de fusil, coordinado por la ADI Arichuna. Las carreras que deben asistir son: Ing. Eléctrica, Economía y Agronomía, con participación del personal Militar activo Unefa, Milicia Estudiantil, Reserva Activa Unefa, Docentes Defensa Integral. Sitio de la reunión: sede 51. Hora: 06:30 AM. Todos desayunados. Traer su propio refrigerio e hidratación. Personal militar con uniforme Patriota, salida 07:00 AM en tres autobuses Unefa”.

Cifras alarmantes

Mientras en la Unefa preparan a los estudiantes para disparar, recientemente se conoció el resultado de las pruebas iniciales en la Universidad Simón Bolívar, con el lamentable resultado de un altísimo porcentaje de estudiantes que no aprobaron los exámenes para las carreras que requieren matemáticas.

Por otra parte, las escuelas bolivarianas se enfrentan a la grave escasez de alimentos para el desayuno y el almuerzo de los escolares, tratando de disfrazar, para no aceptar que no pueden cumplir, platos con alimentación desbalanceada, a veces solo contentivas de pasta o arroz, con plátano o papa. Se ha llegado al nivel de exigirles a los niños que colaboren para comprar la comida.

A ninguna escuela le suministran los productos de limpieza, mucho menos el papel higiénico. Todo deben comprarlo los alumnos. El Ministerio exige que se dé almuerzo y se tomen fotos de las escuelas pintadas, con exposiciones de los resultados de los grupos estables y con actividades culturales y científicas. Se ha convertido en una farsa. Los grupos estables no cuentan con ningún tipo de material para su desarrollo; todo sale del bolsillo de los representantes.

Los alumnos deben suministrar los detergentes, el gas doméstico, los marcadores para las pizarras, todo los materiales que exigen los grupos estables, el papel para la boleta de notas, pagar las copias e impresión de las hojas de los exámenes, además de colaboraciones adicionales. He ahí respuesta de por qué ha disminuido de manera acentuada la inscripción y asistencia de los estudiantes. Sin duda que a eso debe agregársele la profundización de la crisis económica que golpea al venezolano en general. No hay dinero para el uniforme, los zapatos ni los útiles escolares. Mucho menos para todo lo demás que exige la escuela.

Una reciente investigación, presentada por el profesor Javier Tarazona, quien dirige la Fundación Redes de Venezuela, determinó que de cada 100 alumnos que ingresan al primer grado, solo 37 llegan al sexto. “34 de ellos ingresan al primer año y 10 culminan la educación media”.

Ese estudio arrojó que unos 580 mil niños abandonarán la escuela a finales del año escolar 2017-2018. “En el sector rural –confesó Tarazona- las cifras son más alarmantes aún”. Destacó que la inasistencia a clases, en los institutos públicos, supera el 40% y se relaciona con las fallas del Sistema de Alimentación Escolar, así como deficiencias en el transporte público.
A nivel universitario la deserción, en las universidades públicas, supera el 50% pero en las carreras de educación llega a 70%.

Entre chamba y bajos sueldos

Uno de los principales hechos que llevan a la precaria condición en la que está el sector educativo es el bajo salario que reciben los educadores, la mayoría apenas es remunerada con el sueldo mínimo, lo cual no alcanza ante la feroz inflación que pulveriza el salario, aunado a los problemas cada vez mayores del transporte público.

Un fenómeno que se ha presentado al inicio de este año escolar es el abandono de los puestos de trabajo por parte de los educadores. Un número importante de docentes no se incorporaron a las aulas. Muchos ni siquiera lo notificaron a la institución en la que laboran.

Entre la deserción escolar y el sobrecupo de docentes, muchas aulas de clase tienen hasta dos maestros para atender entre 15 y 25 estudiantes.

Otro de los hechos graves es la incorporación, a través del programa oficial llamado “Chamba Juvenil”, de jóvenes no profesionales y sin la suficiente preparación para dar clases como maestros, arrastrando consigo fallas en la formación.

En las escuelas indígenas y rurales la situación es más triste aún. Muchas de esas escuelas no tienen pupitres en buen estado, ni siquiera instalaciones, techo, mucho menos materiales que permitan recibir clases en condiciones dignas.

Y si hablamos de las escuelas ubicadas a nivel de la franja fronteriza, en ellas hay fallas mayores en lo que a conocimientos básicos se refiere. Niños que están a punto de ir a la educación media y no saben leer, escribir, tomar dictado, operaciones básicas de matemáticas, por ejemplo. Muchos de esos niños son utilizados, por sus padres o representantes, en actividades ilícitas, mayoritariamente del contrabando de alimentos y combustibles.

Así está la educación en Venezuela.

Publicado por: El Estímulo
Fecha: 07/11/2017

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